Hoy te quiero hablar de algo que a mí también me pasó.
Hace unos años, tenía clientes contentos, cumplía con lo prometido, nadie se quejaba... pero dejaron de regresar.
Y ahí fue cuando me di cuenta: no basta con hacer bien las cosas. Hay que diseñar experiencias que se sientan, que conecten y que dejen huella, sin importar tu industria, servicio o producto.
Una fuga de experiencia es como una gotera silenciosa en tu servicio.
No se nota de inmediato, pero con el tiempo empieza a desgastar la relación con tu cliente.
No hablamos de errores graves. A veces son detalles tan pequeños que pasan desapercibidos:
Y lo más complicado es que muchas veces ni te enteras.
Hasta que el cliente no vuelve. O peor: deja de recomendarte.
Porque al final del día, no se trata de gastar más en marketing.
Se trata de crear experiencias que hagan que tus clientes quieran volver, recomendarte y quedarse.
Y eso es justo lo que hacemos en Fidel: diseñar servicios y experiencias que fidelizan.